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lunes, 6 de abril de 2009

ICM ANTE LOS EFECTOS DE LA CRISIS EN SUDAMÉRICA

INTERNACIONAL DE TRABAJADORES DE LA CONSTRUCCIÓN Y LA MADERA (ICM)

Efectos de la crisis en el Sur del Continente Americano
La crisis financiera, la misma que inicialmente se dijera que sólo comprendería a los países desarrollados y los países en vías de desarrollo, finalmente ha alcanzado a los países emergentes, como se denomina a los países como China o India, por citar a los más destacados y, a nivel latinoamericano a Brasil o México. Es una crisis sistémica con graves consecuencias, de manera particular para los sectores pobres y entre ellos a los trabajadores. Como señala el SELA en su último Informe al Foro realizado el pasado 31 de marzo en Caracas, Venezuela que esta es una crisis mucho más profunda que la crisis norteamericana de 1929. Sus efectos tendrán consecuencias en toda forma de vida porque ahora afecta también el cambio climático y la biodiversidad. Los resultados de la reunión del G20 que acaba de concluir en Inglaterra poco o nada ayudan a superar las causas de la crisis porque se persiste en el modelo económico existente y en circunstancias que la profunda recesión económica se produce también por sobreproducción industrial y donde la medicina puede ser peor que la enfermedad porque desde los Estados se inyecta dinero de los contribuyentes en beneficio de los directos responsables de la recesión. Inicialmente la OIT ha considerado que los efectos de la crisis alcanzarán a unos 20 millones de trabajadores en todo el mundo. Cálculo que ahora ha sido superado con el correr de los días y se habla de 50 millones, en menos de 2 meses se han más que duplicado. Pero, como indica la CSA en el documento de análisis para la Cumbre del G-20 que “los efectos tendrán consecuencia en más de 200 millones de trabajadores que podrían encontrarse sumidos en la más absoluta pobreza, principalmente en los países en desarrollo y emergentes que no cuentan con redes de seguridad social adecuadas…” Es un panorama sombrío el que nos espera, de manera particular para los trabajadores de los sectores de la construcción quienes estaremos entre los más afectados por depender de manera directa y en gran medida de la inversión pública en infraestructura y vivienda y que además repercutirá en la reducción de la demanda de los materiales de construcción y madera. La ralentización y recesión afectará entonces de manera directa a los sectores de la construcción, de la selvicultura y la madera. El costo es imprevisible en la cantidad de trabajadores que quedaran desocupados y lanzados a la miseria, pobreza extrema y formas de exclusión social, con mayor razón si se tiene en cuenta que esta será una larga crisis y no que terminará este año. Junto al desempleo la acelerada reducción de los montos de remesas que envían millones de trabajadores migrantes, particularmente latinoamericanos que obligados por las políticas neoliberales aplicadas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, desde la década de los noventa salieron en busca de empleo por la aplicación de políticas neoliberales impuestas de manera particular por Estados Unidos. Si en el 2008 América Latina recibió US$ 69,200 millones de dólares, ahora entre los meses de enero y febrero se han reducido, en el caso de Colombia en una 16%, en el Brasil en un 14%, un 12% para México o el caso de Bolivia que ha mostrado un descenso en un 7.6%, comparativamente, en todos los casos a los remitidos el año anterior y por las mismas fechas. El neoliberalismo ha significado la venta a precios devaluados de las principales empresas públicas, especialmente las de energía, agua, servicios públicos, educación y la salud. Las políticas de ajuste y flexibilización laboral han permitido un significativo retroceso en el proceso de desindustrialización con el consecuente atraso tecnológico y la conversión en exportadores de materias primas sin valor agregado, como por la venta de mano de obra barata. En medio de este cuadro, la situación de los países latinoamericanos, cada uno con particularidades en su desarrollo muestran ya indicios sumamente graves de deterioro porque no existen políticas concretas a nivel nacional y a nivel regional, como por ejemplo medidas de integración que fortalezcan y permitan atenuar y en perspectiva poder abrir nuevos horizontes de unidad que debieran de conducir a convertir Latinoamérica y el Caribe en un grupo regional homogéneo. Si bien el escenario latinoamericano tiene como mérito el haber quebrado el modelo neoliberal y denunciado los alcances primero del ALCA y ahora de los Tratados de Libre Comercio, lo real es que se encuentra en pleno proceso de cambios que tendrán incidencias directas en lo político, económico y social en cada uno de los países, como también a nivel continental. Más allá de las usuales tipificaciones políticas de derecha o izquierda, en circunstancias que estas categorizaciones permitieron y/o permiten calificar a los gobiernos nacionales y las clases y sectores sociales, en los últimos años más que ayudan confunden. Estamos frente a un escenario donde en conjunto se aprecia un fuerte nacionalismo y el surgimiento de sectores sociales antes marginados que pugnan desde sus propias perspectivas en la construcción de estados más integrados Políticamente se afirman tendencias de mayor independencia política y económica frente al poder mundial, particularmente el norteamericano. Es la negación a continuar siendo el patio trasero que impuso las políticas del denominado “Consenso de Washington”. Ello se evidencia también en la forma accidentada y lenta de las negociaciones con la Unión Europea en los llamados Acuerdos de Asociación.Fundamentalmente es el redescubrimiento de las ingentes riquezas naturales que tienen su suelo y subsuelo con la minería y la agricultura, particularmente ahora con el gas y petróleo, al que se suma la inmensa cantidad de agua dulce que poseen sus acuíferos y la biodiversidad y las características propias de climas como pocas regiones en el mundo. En resumen, en el panorama económico enfrentamos un escenario que caracteriza la reducción de la demanda externa en bienes y servicios en las exportaciones.
La incertidumbre es la característica principal tanto en el mercado interno como en el externo. Ello implica también serias dificultades para la obtención de financiamiento internacional o inversión directa de capitales, que en conjunto afectan futuras expectativas, deterioro del mercado de trabajo y la caída de la inversión y el consumo. Un acápite aparte merece señalar que los trabajadores históricamente hemos jugado un rol importante en la afirmación de la democracia y el estado de derecho. Hoy, pese a la dispersión de las organizaciones de trabajadores, en conjunto seguimos siendo una fuerza social que compite en el escenario social y político por construir reales bases en nuestros países. Es importante reconocer que en el proceso de integración hay esfuerzos significativos que se han ido desarrollando a niveles subregionales y que deben constituirse en los pilares del proceso de integración regional y la potenciación en un bloque que compita a nivel internacional. En ese sentido la CAN, el MERCOSUR y el CARICONM están llamados a jugar ese rol integrador, como también las nuevas instituciones como la UNASUR y el Consejo de Defensa Suramericano. Por ello es importante tener claro el análisis del escenario nacional, en este caso de manera particular cómo están afrontando los gobiernos las políticas antirecesivas en materia económica, política y social. Puede cliquear sobre cada país abajo para leer más. Argentina Brasil Chile Paraguay Uruguay

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