miércoles 15 de febrero de 2012

¿Nuevo Gabinete Humala?

La Columna del Director | 15-02-2012 | Juan Carlos Tafur

¿Nuevo gabinete?

Al parecer, a pesar de estarle yendo bien en materia de orden político al interior del gabinete ministerial, el premier Oscar Valdés no estaría gozando de sus mejores momentos en la relación que mantiene con Ollanta Humala. Se habla, inclusive, de que la propia pareja presidencial habría anunciado a algunos allegados que en mayo se produciría un recambio.
Según ha trascendido, se ha debido a ello que no apareciese el domingo, poniendo el rostro ante la captura de ‘Artemio’, a pesar de que los operativos para lograrla empezaron durante su gestión como ministro del Interior. Tampoco parece casual que la vicepresidenta Marisol Espinoza lo haya cuestionado públicamente por sus opiniones respecto de la Comisión de la Verdad.
En esta columna hemos criticado su visión para resolver los conflictos sociales. ¿Pero es una razón suficiente para retirarlo del gabinete? Es verdad que en el caso Conga se juega su futuro ministerial, pero no creemos que sea un asunto perdido aún. Hay mucho pan por rebanar y tiempo como para que se corrijan eventuales errores. Es más, el propio Premier ha anunciado una convocatoria al diálogo al díscolo presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos (involucrado, dicho sea de paso, en una grave falta administrativa al desviar fondos de su presupuesto para actividades políticas).
No estaríamos tampoco ante una diferencia de criterios ideológicos ni mucho menos. Como es evidente, este gobierno ha definido una línea de trabajo pragmática y tecnocrática, y en esa perspectiva Valdés es una pieza importante.
Sería políticamente feble que se trate de un asunto de narcisismos personales, de celos protagónicos o de querellas figurativas. No es ningún secreto que Valdés es percibido muy favorablemente en diversos sectores, especialmente en el empresarial. ¿Humala quiere demostrar que puede prescindir de él y que no pasa nada? ¿Qué él es el artífice y nadie le hace sombra? Por supuesto que Valdés es prescindible, como lo es cualquier ministro, pero si son tales las razones por las que se piensa en cambiarlo estaríamos en los terrenos de la menudencia.
Sería una muy mala señal que antes de un año, el gobierno cambie dos veces de Premier. Una de las virtudes de Alan García fue mantener varios ministros un buen tiempo (el Canciller, inclusive, lo acompañó todo su mandato). Haría bien Humala en imitar este ejemplo, ya que otorga una imagen positiva de estabilidad y certeza respecto de los objetivos trazados. Y al respecto, todavía subsisten dudas sobre la evolución de Humala, que a él menos que a nadie le conviene ahondar.

Juan Carlos

domingo 12 de febrero de 2012

Especialistas responden al Ministro Castilla

  






Tras las declaraciones del ministro de Economía afirmando que la aprobación de la Ley General del Trabajo (LGT) no está en la agenda del Gobierno, diferentes especialistas refutaron al funcionario y le recordaron la importancia de aprobarse dicho proyecto en aras de proteger a los trabajadores, además de ser una promesa presidencial. 
1 ¿Considera que el Perú necesita una Ley General del Trabajo? ¿Por qué?
2. En opinión del ministro de Economía Luis Castilla en el Perú la rigidez laboral es bastante alta. ¿Coincide con ello?

3. ¿La competitividad de una empresa pasa por menores costos de contratación o despido de personal o por mejorar la productividad?

“Acá se entendió mal el tema de flexibilización”
Enrique Fernández-Maldonado Mujica
Sociólogo
1 Sí, porque es necesario ordenar el entramado legal en un solo corpus legal que facilite la aplicación del derecho del trabajo. Además, porque urge replantear el equilibrio de poderes entre empleadores y trabajadores, perdido con las reformas laborales adoptadas en los noventa. Y porque somos de los pocos países de la región que no contamos aún con una LGT.

2 Tenemos enfoques distintos. El Perú ostenta actualmente niveles de rotación laboral altísimos comparados con los estándares regionales; dato que explica la débil inversión empresarial en formación laboral para su personal. Acá se entendió mal el tema de la flexibilización laboral, asumiéndola como el abaratamiento de la mano de obra en lugar de apostar –como hicieron los países desarrollados – por flexibilizar los procesos productivos, la organización del trabajo, el uso de los tiempos laborales y la presencia física del trabajo en el centro de labores, que es lo que finalmente permitió el salto en productividad y competitividad.

3 La competitividad empresarial depende principalmente de los niveles de productividad y adaptación de la organización empresarial a los mercados, y no de los mal llamados “sobrecostos” laborales.

“Sacaremos la ley aunque el Ejecutivo no quiera”
Julio Gagó - Presidente de la Comisión 
de Trabajo del Congreso de la República
1 Sí, es necesaria una Ley General del Trabajo. Ha habido muchos intentos desde hace décadas. La necesidad de unir las leyes laborales en una sola, parte de que al estar dispersas, los trabajadores no tienen pleno conocimiento de las mismas y por ello se dificulta su cumplimiento.

2 Si bien necesitamos una LGT no tan estricta, en cierto modo flexible, esta debe garantizar el cumplimiento de los derechos de los trabajadores. La ley que plantea el ejecutivo, a través del Ministerio de Trabajo es la misma ley del 2007, lo que se busca es actualizarla. Lo dicho por el ministro Castilla no solo es que la legislación laboral es flexible, sino que la ley no está en agenda y esas declaraciones son una burla a los trabajadores. Por un lado el anterior ministro Rudecindo Vega afirmó que sacarían la LGT, luego fue respaldado por el actual Villena. Ahora Castilla afirma que no está en agenda. Esa es una burla, sacaremos la ley aunque no le guste al Ejecutivo.

3 La competitividad de una empresa depende de la capacitación del personal y también de cuán motivada esté. El principal elemento es el obrero y el empleado y en el ritmo que crezca también dependerá de la contratación del personal.

“Es una promesa electoral del Presidente Humala”
Javier Neves Mujica 
Especialista de la Universidad Católica
1 Una Ley General del Trabajo favorece el conocimiento y la coherencia de la legislación. Una legislación dispersa y dictada por diversos regímenes es de difícil acceso y frecuentemente tiene vacíos y contradicciones. Por eso, casi la totalidad de países de la región ha optado por consolidar su ordenamiento en un Código o Ley General.

2 La segunda Comisión, que estuvo encargada de actualizar el Proyecto, ha respetado en primer lugar los acuerdos que se produjeron en el Consejo Nacional del Trabajo, entre las organizaciones representativas de los empresarios y de los trabajadores cuando se debatió el Anteproyecto elaborado por LA PRIMERA Comisión. En los puntos en que no hubo acuerdo se ha tratado de establecer por unanimidad una regulación equilibrada. La dación de la Ley General del Trabajo es una promesa electoral del Presidente Humala. Sin duda, el Poder Ejecutivo podría introducir algunos ajustes en el Proyecto. Pero sería arbitrario que lo hiciera en contra de los consensos.
3 Lo fundamental para la competitividad es la innovación tecnológica y la capacitación de los trabajadores. Los empresarios saben que lo mejor para la competitividad es un cLima laboral adecuado, que supone el reconocimiento pleno de derechos.
“Castilla vive en otro país”
Yonhy Lescano
Congresista de la República
1 Sí, porque hay leyes laborales que están por todos lados. Al estar dispersas no puede asegurarse, ni siquiera, el cumplimiento mínimo. Urge recuperar los derechos laborales para los trabajadores y para ello hay que mejorar la legislación. La LGT permitirá lograrlo, soy miembro de la Comisión de Trabajo del Congreso y el cumplimiento de los derechos laborales es fundamental. Velaremos por eso.

2 No coincido con lo dicho por el ministro Castilla, todo indica que él vive en otro país porque no conoce la realidad de nuestros trabajadores o no ha tenido la necesidad de trabajar como un obrero, sus declaraciones están dirigidas solo para beneficio del sector empresarial. Está mal informado, incluso el TLC con Estados Unidos reconoce derechos laborales mínimos. Parece que desconoce San Juan de Lurigancho, Villa el SalvadorVilla María , zonas donde hay gran evidencia de violación de derechos, quizá solo conoce el club empresarial.

3 Competitividad para ellos es “déjennos hacer lo que queramos”, eso al margen de los derechos de los trabajadores. Eso no es correcto y no lo permitiremos, la LGT será revisada y velará para proteger al trabajador. 

martes 31 de enero de 2012

Alvaro Morales Sánchez FECODE-CUT Colombia en Programa Radial "Tribuna Magisterial"

Programa Radial de Tribuna Magisterial, noviembre 27 de 2011

La emisión del programa Tribuna Magisterial del domingo 27 de noviembre se inició con el editorial del director, referido a las consecuencias que tendrá la aplicación del TLC en la educación colombiana. El estudiante de Ciencias Sociales de la Universidad Distriatla y miembro de la OCE Manuel Herrera habló sobre la movilización estudiantil continental del jueves 24 de noviembre y sobre las tareas que siguen. Álvaro Morales informó sobre el Seminario de Secretarios de Asuntos Jurídicos de Fecode realizado en la semana que terminó. Diógenes Orjuela, director del Departamento Internacional de la CUT hizo un balance de los actos conmemorativos de los 25 años de existencia de la Central. El senador Jorge Enrique Robledo habló en su entrevista semanal del debate acerca de las regalías y los impuestos, del debate acerca de Coltel y Telefónica, de las enormes dificulatdes que afrontan los productores de arroz y de cacao, de las nuevas luchas del puieblo egipcio y de las protestas de los pequeños y medianos mineros en Colombia. El programa finalizó con una entrevista a Julio Correal, uno de los actores de la película nacional "Postales Colombianas" actualmente en cartelera y que fue recomendada para ser vista por su temàtica social y política de mucha actualidad.
Se puede escuchar el audio de este programa a través del siguiente vínculo:
MP3 - 20.3 MB

Entrevista a Dick Guanique, Coordinador del FADESS de la República Bolivariana de Venezuela

29/07/2011 08:53 am
Entrevista / Dick Guanique, directivo de la CTV
"En la mayoría de las empresas expropiadas, los trabajadores pierden sus derechos laborales"
 
 
El coordinador del Frente Autónomo en Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato (Fadess) considera que las expropiaciones a las industrias básicas han empeorado la calidad laboral de sus trabajadores. El Estado, como nuevo patrono, dejó de velar por los derechos de sus empleados

Andrea Montilla Kauefati / www.correodelavila.com

La fragmentación política ha hecho mella dentro del movimiento laboral. Actualmente, el rumbo de los sindicatos parece incierto y luce precario para el actual directivo de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Dick Guasalariosnique. El también coordinador del Frente Autónomo en Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato (Fadess) hace una advertencia: el Estado, lejos de garantizar la inviolabilidad de los derechos laborales, permite el atropello de los empleados de las industrias básicas, ahora a través del sicariato contra líderes de este sector.

Trabajadores desunidos
—Usted ha dicho que el movimiento sindical venezolano está obligado a reconstruirse. ¿Por qué?
—El movimiento sindical venezolano está muy dividido. Afronta una nueva situación de relaciones laborales en el país: el diálogo entre los patronos públicos y los trabajadores está totalmente roto; las decisiones sobre las reivindicaciones de los trabajadores, generalmente, las toma de manera unilateral el patrón ejecutivo; no hay un proceso de debate y de conciliación que permita establecer acuerdos entre los empleadores, el Estado y los trabajadores.

—¿De qué manera se debería empezar a reconstruir el movimiento sindical?
—El movimiento sindical reclama tener una dirección única que pueda obligar al patrón a negociar. La cantidad de acusaciones que arrastra —como cuando dicen que los sindicalistas son patronales, que dependen más de los intereses partidistas, que defienden mucho más los intereses de los patronos, etc.— implica una reconstrucción del movimiento. En la medida en que haya unión, se tiene un tipo de sindicalismo acorde con las nuevas relaciones laborales.

Es que no puede haber un sindicalismo oficialista y uno opositor. Pero hoy en día, el signo fundamental para estar en un sindicato es estar a favor del régimen de turno y de que no se discutan las contrataciones colectivas. La fórmula de que sea el sindicato mayoritario el que discuta la contratación colectiva no es la ley, sino que el patrón debate con el que más le favorece.

—¿Cuántos sindicatos existen en Venezuela actualmente?
—En el año 2000, el Consejo Nacional Electoral determinó que en Venezuela había mil 600 sindicatos. Actualmente hay más de 4 mil. Pero hay una cosa que es más importante que eso: en el año 2001 estaban afiliados 2 millones 100 mil trabajadores. En la actualidad no llega a un millón de afiliados. Hay más división y más debilidad que organización. Las Inspectorías del Trabajo son las que más promueven este tipo de política. Generan cualquier tipo de sindicato, sobre todo si son “rojos-rojitos”.

—¿Entonces el sindicalismo ha perdido fuerza política en el país?
—Indudablemente que sí. El sindicalismo, además, reclama la construcción de una política de clase que defienda los derechos de los trabajadores. Por eso los sindicatos están a la deriva. Las confederaciones están arrinconadas y escondidas en sus sedes. Es verdad que en Venezuela la clase obrera es el sector más minoritario, porque cuando hablamos de clase obrera nos referimos al sector de los trabajadores industriales. Y como la industria venezolana está constreñida, la clase obrera venezolana es pequeña. Se habla de seis mil empresas pequeñas y medianas que han quebrado en los últimos 10 años.


Socialismo como solución
—¿En qué consisten el “control obrero” y los “consejos laborales”?
—Son prácticamente lo mismo. Cumplen las mismas funciones. Uno actúa directamente en la administración y el otro en el tema político-partidista. Ambas cosas terminan cayendo en algo que ha sido cuestionado en el sindicalismo, que es el tema de la corrupción sindical y, además, en el abandono a los derechos de los trabajadores para colocarse en posturas de defensa del patrón o ponerse en condición de propietario.

—El pasado 27 de julio, el movimiento del control obrero manifestó en la Asamblea Nacional solicitando declarar en emergencia al estado Bolívar, debido a las dificultades operativas que enfrentan las empresas básicas.
—Yo conozco el tema de Alcasa. 34 días paralizada. Esa es una empresa que está prácticamente quebrada, que le está produciendo pérdidas al país y que no avanza en el desarrollo económico. El caso de Sidor, que estaba en franco desarrollo, pero que hoy necesita inversión y auxilio financiero. El caso mismo de la industria petrolera, que se sostiene solamente por los altos precios que tiene el barril. Ese experimento de control obrero, que está presente en estas empresas, lo que termina es encubriendo una supuesta labor social, pero que en realidad conduce a la ineficacia y a la quiebra de la mayoría de las empresas.

—¿Un gobierno que se dice socialista puede ser antiobrerista y antisindicalista?
—Un gobierno que se llame socialista tiene que ser un gobierno obrerista, donde los trabajadores participen; porque el socialismo es el régimen de los trabajadores. Donde los obreros no sólo participan en la producción, sino que también participan en las principales decisiones del Estado. Ese “engendro” del consejo obrero no tiene nada que ver con la democracia obrera. Es una expresión más de corrupción. El socialismo tiene que educar a la clase obrera para conducir el Estado; enseñarla a ser autónoma, convertirla en una clase para sí.

—¿Qué efectos han traído las expropiaciones de empresas al sector laboral?
—Yo soy partidario de que el Estado puede ser propietario de las empresas estratégicas del país. No creo que la propiedad privada sea la garantía para que las empresas funcionen, pero sí creo que el Estado debe ser eficiente y garantizar que esas empresas cumplan su función industrial. ¿Pero qué pasa con este régimen actual? En la mayoría de las empresas expropiadas, los trabajadores pierden sus derechos laborales; el nuevo patrono, que es el Estado, no le da continuidad al respeto de los acuerdos establecidos; además, se produce una rotación de personal: botan al que estaba y lo sustituyen por otro nuevo -cuya condición es el clientelismo político-. Como dice el viejo refrán: “Cuando usted ve a las bardas de su vecino arder, ponga las suyas en remojo”. Todo el mundo se asusta.

Hoy en día, el Estado-patrón es el que viola la libertad sindical, el que permite los sindicatos paralelos, el que deja que los patronos ataquen a los trabajadores y el que aprueba el sicariato sindical.

—¿Por qué considera que la propiedad privada no debería controlar las principales empresas del país?
—Estoy convencido de que lo que puede darles bienestar y progreso a los venezolanos es el socialismo, donde la sociedad es propietaria de los medios de producción. Por esa razón, creo que las empresas fundamentales deben estar en manos del Estado. El régimen que tiene 11 años en Venezuela, nada tiene que ver con el socialismo. Este es un gobierno cuya política económica es absolutamente neoliberal: control de cambio, impuesto de todo tipo, inflación incontrolable, quiebra de empresas y falta de inversión en la producción de bienes y servicios.


Salario sigue siendo insuficiente
—En mayo se dio un aumento en el salario mínimo. ¿Sigue existiendo disconformidad al respecto por parte de la CTV? ¿Acaso es imposible eliminar esa brecha?
—Si tomamos en cuenta que en 2010 la inflación alcanzó 27% y que durante dos años muchos trabajadores no han renovado su contratación colectiva, tendríamos que decir que el salario real de los trabajadores no alcanza para satisfacer las necesidades más inmediatas. Se requeriría, por ejemplo –y lo están planteando los compañeros médicos–, un incremento salarial de 45%. El Estado liberó varios productos de la canasta básica, como la carne, la leche, el arroz, el aceite y la harina. Los seis bolívares, que fueron el aumento real que produjo el incremento de 15% hasta el mes de septiembre, ya se esfumaron.

—¿Cuáles son los índices de desempleo que maneja el Observatorio de Asuntos Laborales?
—Nosotros hemos venido haciendo encuestas y calculamos en 11,6% el índice de desocupación en el país. El Instituto Nacional de Estadística establece que es de 8,7%. En el caso juvenil, el desempleo está por el orden de 26%, entre jóvenes de 17 a 35 años de edad. Anualmente se incorporan al mercado de trabajo 260 mil jóvenes que no consiguen empleo y estos, en muchos casos, terminan yendo hacia el sector de la economía informal.

—¿Cuál es la situación actual de los puestos de trabajo en el sector construcción?
—En Venezuela tenemos más de 800 mil trabajadores especializados en la rama de la construcción. El Estado ha venido estableciendo contratos con diversas empresas trasnacionales, fundamentalmente brasileñas y chinas. En el área de la construcción, nosotros aspiramos a que exista un proceso de reactivación donde se reduzca el nivel de desempleo. Sin embargo, nos causa preocupación porque no vemos que se estén generando fuentes de empleo en estas áreas. Muchas de estas empresas trasnacionales están contratando personal de sus propios países para competir con el trabajador venezolano. Ahí perdemos puestos de empleo. 
 

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viernes 27 de enero de 2012

El escritor Santiago Roncagliolo entrevista a su padre el Canciller del Perú Rafael Roncagliolo

En España
El escritor Santiago Roncagliolo entrevista a su padre el Canciller de Perú
Jueves, 26 de enero de 2012 | 6:05 pm

Rafael y Santiago conversaron sobre política peruana.
En el marco del Foro Invertir en Perú, que organizaron los diarios El País y La República, se dio el encuentro entre dos personajes muy importantes para la historia contemporánea: el canciller Rafael Roncagliolo y su hijo el escritor y autor de Abril Rojo, Santiago Roncagliolo.

* (Presentador) En los próximos minutos veremos qué es más difícil. Tener un padre ministro, o un hijo escritor.

Santiago: Esta es la presentación más extraña que he hecho en mi vida. No solo porque estoy llevando corbata, y eso es algo que no hago mucho. Les voy a presentar al único hombre que tiene la autoridad de, si la presentación sale mal, enviarme a mi habitación, castigado durante el resto de la mañana para que reflexione por lo ocurrido. Pero también es una oportunidad para mí, de hablar en términos en los que no suelo hablar con alguien que tiene una larga experiencia explicando mi país por el mundo. Voy a pedirles un aplauso para el hombre al que yo llamo papá, pero que ustedes pueden llamar cariñosamente, Señor Canciller de la República del Perú. Bueno papá tú has venido muchas veces a España, pero para ti esta presentación debe ser la primera vez que haces en esta posición. Quiero preguntarte cuándo fue la primera vez que viniste a España.
Rafael: Bueno, yo también quiero decir una cosa. Ya no puedo mandarte al cuarto castigado. Acá me da mucho gusto el papel que cumples como vínculo vivo entre España y el Perú. Para mí es grato esto. Cuando a alguien le dicen que es el hijo de fulano, uno se molesta, pero cuando le dicen que es el papá de alguien, pues se le cae la baba. Me siento muy contento. La primera vez que vine a España fue en 1976, para un evento en la Universidad Autónoma de Barcelona. Era un evento muy importante para investigadores en comunicaciones. Cada uno hablaba su lengua, pero la cosa funcionó porque entre académicos, la lengua latina se entiende. Bueno, luego cuando tú viniste a España, mi relación con este país se fortaleció más.
Santiago: Desde ese año hasta hoy, ¿cómo ha cambiado la relación entre ambos países?
Rafael Roncagliolo: Ha cambiado mucho. En los 70s estábamos muy lejos. La preocupación de España en ese entonces iba por su incorporación a la Unión Europea. Nosotros todavía estábamos nosotros en la época en la que la exportación de la materia prima se veía como la palanca del desarrollo y no se tenía la suficiente conciencia de que esto no es suficiente. Eran momentos sustantivamente distintos. España es el principal inversionista en el Perú, y nuestro país tiene una alta prioridad para la cooperación española, y nuestro comercio se ha diversificado. Nuestra sociedad ahora puede ser más fuerte, sobre todo para un gobierno que quiere constituir un país predecible, en donde se cumplen las reglas de juego, pero que a la vez trata de lograr un proceso de gran transformación. La transformación consiste en que de verdad el crecimiento beneficie a todos, en que no hayan ciudadanos de primera y de segunda, y que por lo tanto las empresas que inviertan en el Perú deben respetar las nuevas reglas de juego, que son respeto al medio ambiente, a las comunidades, es decir todo lo que es la inclusión.
Santiago: Hay una cosa que llama la atención, no solo Perú sino Iberoamérica está en un momento de crecimiento, como un boom económico. Ahora bien los presidentes en Iberoamerica, uno ha dado un golpe de Estado, otro fue campesino cocalero, otro fue guerrillero y estuvo preso durante años, otro ponía bombas…¿cuándo los subversivos hicieron MBA, cómo así que este crecimiento económico está llevado por gente que en su tiempo no solo estaba en contra sino que atacaba este sistema?
Rafael: Es cierto, yo pertenezco a una generación políticamente anti-sistema, en el sentido de que nosotros queríamos hacer la revolución y de alguna manera la estamos haciendo. Si uno mira las las biografías de los presidentes latinoamericanos, puede ver que es una manera de lograr la inclusión. Ex oficiales sediciosos, ex guerrilleros, más de uno ah, ex curas, entonces esto que se está expresando es un gran movimiento de inclusión. Creo que eso sirve en la región. En América del sur hay una gran voluntad de realización de la equidad social, de combate radical contra la pobreza, y eso tenemos en común pese a las diferencias entre los países. Juntos podemos lograr muchas cosas. Por eso nosotros desarrollamos relaciones de cooperación con todos los países, sin hacer distingos ni económicos ni políticos.
Santiago: ¿Hacia qué tipo de integración va América Latina?
Rafael: Este es un proceso complejo. Pero es un proceso en marcha y si nosotros quisiéramos partir la integración por una política comercial común, no sería posible. Algunos países tienen una política de apertura claramente definida, pero también otros que son francamente proteccionistas, pero hay otras formas de lograr la integración. Nosotros tenemos muchas cosas que ayudan. Tenemos el consejo de seguridad de Unasur, que está haciendo cosas tan importantes como desarrollar estructuras militares conjuntas. Nosotros creemos que el Mercosur y la Comunidad Andina van a acercarse. No se puede negar que ahora hay una efervescencia de integración que no había en el pasado.
Santiago: ¿Asia reemplazará a Europa en la prioridad de nuestras relaciones?
Rafael: Nosotros tenemos una relación con Europa que es fundamental. No vamos a renunciar a una relación privilegiada con ellos. Es cierto que la economía asiática es muy importante pero, Europa es fundamental para el Perú, y con España en particular.
Santiago: Es la primera vez que veo que Perú con superávit, viene a un España en crisis. Quería preguntare cuál es nuestro capitalismo. ¿Hacia dónde vamos como escuela económica?
Rafael: El presidente Humala encabeza el gobierno de “la gran transformación”, y el lema de Davos es “la gran transformación”. Por supuesto que no lo segundo no significa lo que el presidente quería expresar en Perú. Davos quiere pensar cómo transformar el capitalismo para que no le pasen las cosas terribles que le están pasando, y nosotros pensamos en cómo transformar el Perú para que el crecimiento de nuestra economía sirva a todos, y que no haya “ciudadanos de primera y segunda categoría”, ni haya perros del hortelano, como se les llamaba a los peruanos que protestaban por cosas legítimas. La gran transformación en nuestro país significa cómo superamos los problemas de un pasado en donde desapareció el Estado. La idea es más Estado, más mercado y justicia, con menos abusos. Hay una coincidencia en los términos. Buscamos no salvar al capitalismo sino salvar las condiciones de vida de los peruanos.
CASO CONGA
Santiago: ¿Es un conflicto el que surge entre la inversión y la población, o hay alguna manera de gestionar esto sin generar choques?
Rafael: Conga es un conflicto heredado. Allí hay dos aspectos. Un compromiso del Estado peruano y justa indignación de la población por lo que ha sido la relación con cierta minería que ha tenido altos niveles de ganancia, que no se han traducido en ventajas y desarrollo para las poblaciones. Este conflicto se ha tratado de solucionar por la vía del diálogo, y luego una hubo ruptura del mismo. Las posibilidades de diálogo siguen abiertas, pero el gobierno debe asegurar el cumplimiento de sus compromisos ambientales. Lo que quiere el gobierno son nuevas condiciones, con estudios ambientales realmente serios. Hemos dado los pasos. Se ha aprobado la Ley de Consulta Previa, para que se invierta según los derechos de las comunidades. Hay muchas mineras que han logrado acuerdo con diversas comunidades. La vida permite ganar dinero, pero no solo se trata de ganarlo sino de los efectos sociales que las cosas tienen. Es posible, como dice el Presidente, lograr el agua y el oro, pero eso depende de un nuevo comportamiento de las empresas. El crecimiento en el Perú depende en gran parte de la minería, pero los conflictos también provienen de allí. Eso es lo que este gobierno pretende resolver, y mientras tanto manejar lo mejor posible los conflictos heredados.
Santiago: Estoy contento de haber conversado contigo, y me siento muy orgulloso de ti. Creo que es la conversación más larga que podríamos tener con tu agenda.