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lunes, 26 de diciembre de 2011

Según Julio Cotler, el Gobierno no se ha militarizado, ni derechizado

Según Julio Cotler, el gobierno no se ha militarizado ni derechizado

Convicción. Según Cotler, la carencia de partidos políticos reales aún es uno de los principales problemas de nuestra democracia. Y parece no haber solución.
 


Julio Cotler. Antropólogo, sociólogo e investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
En una entrevista concedida al programa ADN Político, del periodista Enrique Castillo, el reconocido sociólogo esboza un análisis sobre los nuevos cambios en el gabinete ministerial de Ollanta Humala y de todos los actores que lo rodean. Sostiene que existe un riesgo en el gobierno al no haber construido un partido político de respaldo.
-Enrique Castillo: ¿Le ha decepcionado o le entusiasma Ollanta Humala a este 25 de diciembre?
Nunca estuve entusiasmado, así que tampoco me ha decepcionado. De todas maneras, yo no creía que tan velozmente íbamos a ver una persona con tan pocos reflejos políticos.
–¿Cree que son pocos reflejos políticos o, como dicen muchos, que pragmáticamente ha encontrado la manera de posicionarse en un espacio que lo ayuda a mantener el modelo macroeconómico y llevarse bien con los inversionistas?
Si es que eso es pragmatismo, olvidarse de los 7 mil campesinos de Conga es un pragmatismo muy parcializado. El problema es cómo va a funcionar en el futuro cuando los conflictos se multipliquen cada vez más. Llevarse bien con los sectores productivos y empresariales es correcto, pero también tiene que pensar cómo llevarse bien con obreros, campesinos, estudiantes, profesor, médicos y enfermeras.
-¿Ollanta Humala traicionó a sus electores?
No creo que sea la palabra traicionar. En la política una persona promete en las elecciones y después en la realidad tiene que ver de qué manera se maneja. Pensar en que va a poder satisfacer a todos es un contrasentido.
–¿Cómo podemos mirar el futuro inmediato a través del gabinete Valdés y qué nos deja el gabinete Lerner?
El gabinete Lerner se estancó por ser bastante inconsistente, porque hubo varias contradicciones personales. Y lo que se viene ahora es que va a seguir siendo un poco lo mismo.
-¿Por incoherencias?
Claro, porque no parten de todas las personas que están ahí, que son reclutadas en el camino, con las cuales no tienen una trayectoria común, un pensamiento común, un proyecto común. Va a ser muy difícil que lleguen a tener un proyecto de carácter consistente. De hecho, creo que de acuerdo con lo que hemos escuchado hay más de un ministro que debe sentirse incómodo.
-¿Se refiere al canciller?
Claro, después de esas declaraciones sorprendentes del primer ministro sobre Chile, no sé qué actitud va a tomar el canciller. Pero partamos de una situación que no hay partidos políticos y las estructuras burocráticas son muy pobres, débiles e ineficientes. En esas condiciones este gobierno y lo que venga tienen que ir recogiendo gente más o menos por afinidades personales o recomendaciones de las personas alrededor del gobierno. Con eso, crear una política suficientemente consistente es difícil.
–¿La hoja de ruta es un programa de gobierno?
No, es un programa de intenciones. Puede ser de muy buenas intenciones, el problema es cómo se aplica, sobre todo cuando hay una cantidad de intereses legítimos o ilegítimos que quieren entrar a las mesas de negociaciones.
–¿Es posible una mesa de negociaciones con un ambiente como este?
De ser posible es posible, el problema es que si puede llevarlo con tres personas que están dedicadas a conflictos en la PCM; va a ser un poco difícil.
–¿Esta hoja de ruta es garantía de buen gobierno?
Si hay alguien que ha hecho la gran transformación es Ollanta Humala.
–¿Él se ha transformado?
Es la gran transformación. Acuérdese de que en diez años él ha pasado del racismo xenófobo más nazi, propio de su familia, al chavismo del 2006 y al lulismo del 2011. Y vamos a ver qué nos depara el futuro inmediato. Humala tiene una gran capacidad de transformarse.
–¿Esto nos da la posibilidad de un gobernante que se adapte a la realidad y que pueda llevar bien su gobierno, o un gobernante con poca sustancia?
Depende con quién se junte. Es todavía prematuro decir que se ha derechizado, que hay una militarización. No quiero creer por razones políticas que se militariza el gobierno, porque hoy por hoy sería un absurdo que no tiene límites. Si se va a derechizar, vamos a ver qué quiere decir derechizarse. Ha hablado mucho de la inclusión social, vamos a ver cuáles son los límites de la inclusión social o cuáles son las dimensiones de la inclusión social.
–De repente no es el término militarización sino un rasgo autoritario. ¿Hay un rasgo autoritario en el gabinete?
Usted puede decir que hay personas que tienen unos orígenes y unas trayectorias proclives al autoritarismo. De allí no veo todavía un componente autoritario. La gente se está adelantando mucho.
–¿No hay con Adrián Villafuerte el riesgo de una cúpula que pueda cercar al Presidente y mantenerlo preso de ciertas acciones políticas?
Sí, como le digo, si no hay partidos políticos durante los cinco años que han pasado. No hizo ni quiso hacer partido político; quiso tener un grupo de personas que lo seguían, entonces tiene que juntarse con las personas más afines: sean amigos, compañeros, profesionales, del barrio o familiares. De ahí veremos cómo este conjunto de personas influyen en su comportamiento.
–¿Políticamente se juntará con el fujimorismo? ¿Sería una buena alianza para el país?
Para mí todo lo que suene o huela a fujimorismo me resulta repulsivo. Es lo peor que ha tenido el país. Juntarse con esa gente es signo de la más abyecta corrupción y no tener límites en cuanto a los tratamientos de derechos humanos.
-¿No le daría a usted la sensación de pragmatismo real?
Sí, pero este pragmatismo que lo lleva al país a olvidarse de valores y proyectarse como les dé la gana para lograr sus fines particulares con lo cual caemos en lo mismo.
–¿El indulto a Fujimori qué significaría para el país?
Un nuevo motivo de división política, un nuevo motivo de repulso al gobierno, de rechazar completamente al Estado.
–¿Esa sí sería una traición?
Yo no sé hasta qué punto él ha jurado fervorosamente ser democrático y defender los derechos humanos.
-¿Los partidos son moribundos o cadáveres?
Hace mucho son cadáveres.
-¿Incluido el Apra?
Por supuesto.
-¿A pesar de la vigencia de Alan García?
Usted puede tener la vigencia de Toledo y Fujimori. Siempre va a tener redentores. Pero organizaciones políticas con plataformas organizadas, con miembros que acudan y tengan un proyecto político, en el Perú hace rato que no tenemos. Se habla de las izquierdas, pero son individuos, como tampoco existe una organización de derecha. El PPC no representa nada. La Sociedad Nacional de Minería y la de Industria son más importantes que todos los partidos políticos juntos.
-El 2016, ¿Humala se reelegirá o Nadine postulará?
Me parece tan increíblemente prematuro que a los cinco meses de gobierno se piense qué ocurrirá en el 2016, cuando de por medio hay una crisis mundial y la conflictividad se va a intensificar.
-Tanto Chile como Perú han tenido expresiones curiosas y se han acusado mutuamente de generar polémica y de no respetar los fallos. ¿Ve un enfrentamiento?
Es lo que la gente teme. De Chile a Perú y de Perú a Chile. No hay indicios pero hay gente que piensa que una situación de lío de fronteras en 24 horas puede congelar mucho la relación.
-¿Las declaraciones de Valdés generan desconfianza?
Claro. No sé en qué plano se queda el canciller pero me pareció tan insólito lanzarse así cuando Piñera y Humala han declarado públicamente que van a reconocer y respetar los fallos de La Haya, y obviamente el ministro de Defensa le echa la tablita para que la pise el Perú. Tan poco sentido de la política internacional tiene el primer ministro para caer en la tentación. Muy ridículo. 


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