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miércoles, 11 de marzo de 2009

PUNTADAS CON NUDO No.42 :IZQUIERDA...¿QUÉ IZQUIERDA?

Izquierda… ¿qué izquierda?
Por Ignazio De Ferrari
El consenso dice que en los últimos años se ha producido una ola de victorias izquierdistas en América Latina. Sin embargo, se trata de izquierdas muy distintas. En todo caso, lo único que parecen compartir es el pasado revolucionario. Juntar a todas esas izquierdas en un mismo saco resulta muy problemático. Un análisis.
Los últimos 14 meses han sido especiales para América Latina ya que han estado marcados por una larga saga de elecciones a todo nivel. En 11 de los 18 países se llevaron a cabo elecciones presidenciales y en nueve, los ciudadanos renovaron sus Congresos.
Con relación a estos procesos electorales, se ha hablado mucho en los últimos tiempos sobre el retorno de la izquierda al poder en América Latina. A primera vista, esta tendencia parecería confirmarse con la victoria de ocho representantes de partidos políticos con algún tipo de tradición izquierdista (Bolivia, Chile, Costa Rica, Perú, Brasil, Nicaragua, Ecuador, Venezuela) que se sumarían a los izquierdistas Kirchner y Vásquez en Argentina y Uruguay, respectivamente.
Sin embargo, como también se ha hecho notar, las diferencias entre las izquierdas del continente parece ser hoy más grande que nunca. En la mayoría de países ha quedado sepultado el discurso vinculado a la Cuba revolucionaria de la década del 60. Incluso el sandinista Ortega en Nicaragua ha emprendido el camino de la moderación y ha negado la posibilidad de revisar los acuerdos comerciales con Estados Unidos. Aún así, junto a estas izquierdas, se encuentran en el poder gobernantes que pregonan un discurso mucho más radical, como Hugo Chávez en Venezuela y el recientemente elegido Rafael Correa en Ecuador.
En resumen, el término izquierda, como se lo viene usando en la actualidad, parece tener algún tipo de valor informativo solamente en relación con el pasado, cuando se lo utiliza para referirse a los orígenes de las diferentes fuerzas políticas. Entre la socialista Bachelet y el socialista del siglo XXI Chávez, no parecen existir muchos puntos de encuentro.
Queda entonces, como tarea pendiente, una evaluación más profunda de las semejanzas y diferencias de los procesos políticos de la región. Para explicar la realidad, se requieren herramientas que posean una mayor capacidad de distinción. Conceptos como izquierda, han sido utilizados para definir fenómenos tan disímiles, que han perdido valor explicativo.
Sin embargo, lo último no significa que, desde un punto de vista teórico, el concepto de izquierda haya quedado obsoleto. Vale, por ejemplo, referirse a la izquierda y a la derecha cuando se busca posicionar a un partido de acuerdo con sus posiciones respecto de ciertas políticas. En las teorías de las coaliciones, por ejemplo, se suele utilizar una línea que va del cero (izquierda) al diez (derecha). Si la política que se quiere medir es de carácter económico, izquierda puede significar menos privatización y derecha, más. Si se quiere medir políticas de tipo social, izquierda puede significar defensa del aborto y derecha, prohibición. Los expertos (politólogos o científicos sociales en general), pueden posicionar a los partidos en algún punto del 0 al 10 con relación a esas políticas para ver qué partidos están más cerca y tienen, de esa manera, más posibilidades de alcanzar entendimientos.
La dicotomía izquierda-derecha plantea, por otro lado, una relación. Un partido es de izquierda o derecha con relación a otro. En un sentido espacial, teniendo en cuenta las posiciones de los partidos respecto de una serie de aspectos, una organización política puede estar a la izquierda o a la derecha de otra. Cuando se habla de un espacio político de izquierda, se dice tácitamente que existe un espacio político de derecha como contraposición.
Ahora bien, un partido puede estar a la izquierda de otro, pero eso no significa que, objetivamente, en la escala del 0 al 10, su posición en una política determinada sea de izquierda o derecha, entendidas estas como los dos extremos de la escala. Un sistema de partidos puede estar, en conjunto, más corrido hacia la izquierda o hacia la derecha que otro. O en un mismo país, en diferentes épocas, el grado de derechización o izquierdización del sistema puede ser distinto. Los sistemas de partidos de Europa Occidental se encontraban en la década del 60 mucho más a la izquierda que en la del 80, cuando el neoliberalismo empezó a ganar más adeptos. De manera similar, el sistema de partidos peruano estaba mucho más a la izquierda en la década del 60, y gradualmente se fue derechizando.
En este último punto parece radicar gran parte de la confusión cuando se hace referencia de manera tan ligera a las izquierdas latinoamericanas. El sistema de partidos chileno, uno de los más polarizados de la región en la época de Salvador Allende, está, hoy, mucho más derechizado en lo económico que, por ejemplo, el ecuatoriano. Mientras en Chile existe un consenso entre las principales fuerzas políticas en torno de las privatizaciones y el libre comercio, en Ecuador la polarización es mucho mayor y el grado de consenso entre los actores, en consecuencia, mucho menor. Un indicador más útil es, entonces, el grado de polarización.
En conclusión, es evidente que el uso que se le viene dando al término izquierda en los últimos tiempos invita más a la confusión que a la claridad conceptual. ¿Gobiernos de izquierda en Latinoamérica? Pero, ¿izquierda con relación a qué y en qué contexto? Cada país parece merecer un trato distinto a menos que se utilizen mejores indicadores, como el grado de polarización.

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